EL SÍNDROME DEL MARTILLO.

El otro día participé en mi primera apertura o mi primera primera si prefieren ustedes la redundancia. La verdad es que nunca había hecho algo semejante y si me he animado a hacerlo ha sido porque venía mi amigo del alma -Lucas treintapelos- y porque la apertura de la vía la lideraban dos hermanos de la vieja escuela, dos de esos tipos que se meten en un espolón virgen a casi tresmil metros de altura y casi siempre consiguen abrir una vía y no se abren sus cabezas ni las de sus acompañantes. Seguir leyendo EL SÍNDROME DEL MARTILLO….

Presentación y lumbares

Estoy hecho un cuatro, textualmente. Si alguien viene y me quita la silla que tengo debajo del trasero mientras escribo, me quedo como estoy, a lo sumo me caigo para atrás más tieso que la mojama pero sin modificar mi postura.

Tengo una contractura de caballo en las lumbares y lo peor de todo es que cuando pienso demasiado en ello acabo dándole demasiadas vueltas a la cabeza, durmiendo bañado en sudores fríos y me imagino que voy a quedarme así para siempre. Seguir leyendo Presentación y lumbares…